La Hoguera

Emmanuel Ameth


Se deja fracturar Morena en Hidalgo en plena competencia electoral, parte I

Se deja fracturar Morena en Hidalgo en plena competencia electoral, parte I




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Enero 13, 2020 04:56 hrs.
Política Estados › México Hidalgo
Emmanuel Ameth › Emmanuel Ameth Noticias

Morena en Hidalgo, así como en el resto del país, se debe a la ola llamada Andrés Manuel López Obrador; el mismo presidente sin embargo, se debe al hastío de los electores por el PRIAN, esto es, que su misión fundamental es la de propiciar las condiciones por las cuales el sistema político actual se reforme, en otras palabras, que se logre una transformación.

La labor no es sencilla, principalmente porque lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir, complicándose más cuando existen grupos que, a conveniencia, malentienden su función.

Ser representante popular vía Morena no es complicado: AMLO se lleva todos los reflectores y según la simpatía que la población tenga con el tabasqueño (hoy en día es de 7 por cada 10 mexicanos, como revela la agregadora de encuestas Oraculus) se tiene ventaja sobre los adversarios.

Así, prácticamente cualquiera que sea bendecido por AMLO, será quien gane los comicios, a menos claro está, que se cuele algún impresentable que complique las preferencias en su localidad.

Sin embargo, hay un precio qué pagar y este es, que los perfiles se reducen a la nada. Atrás quedaron los tiempos en los que ser senador o diputado federal daba capital político para las propias aspiraciones; hoy en día, si no se comulga con AMLO y se demuestra lealtad, de poco valen los cargos de elección popular a los que se llegue.

En Hidalgo, como en otras latitudes, convergieron diversas fuerzas para formar Morena. Y es que se trata de un partido que sin AMLO no tiene razón de ser y en su pragmatismo, fraguó diversas alianzas para llegar al poder; aunque hay que decirlo, nunca necesitó otra cosa que no fuera el cuidado de las urnas: quien diga que aportó más, o que incluso piense que es indispensable, desconoce el terreno político que pisa.

Bajo estas condiciones, no es fácil advertir que Morena no es un partido de santos: por todos lados se cuelan comadrejas que quieren aprovechar el impulso del movimiento para cumplir sus aspiraciones. Y no es que no se tenga derecho a trascender, sino que simplemente, en su actuar, jamás deben olvidarse del objetivo principal de AMLO, que es el de los mexicanos que votaron por él y que radica en hacer una transformación que destierre lo viejo, lo que nos llevó al punto donde estamos. AMLO cree en la reivindicación para aquellos con oscuro pasado, pero no en quienes reinciden ni traicionan la voluntad popular.

Es por ello que ahora se señalará a los grupos que conforman Morena en la entidad, un agregado que concentra desde aquellos que tienen sus ideas claras, aunque políticamente aporten poco, hasta quienes tienen cierto peso pero que poseen diversas agendas, donde no todas ellas convergen con el ideal de la 4T.

Grupo de Simón Vargas

AMLO es un presidente institucional. Lo mismo da si visita a Fayad, Alfaro, Corral o a Cuitláhuac; para todos pide respeto en sus giras y a todos extiende la mano. Ello no significa sin embargo, que se olvide del mandato ciudadano, sino que simplemente su labor es otra, la de gobernar.

Por ello se equivocan quienes creen que por tener “cercanía” a algún gobernador -a quienes visita por cierto, pero no da mayor convivencia- es la línea que deben de seguir y ese es el caso de los morenistas hidalguenses aliados a Simón Vargas y a sus intereses, personaje que por cierto, ya fracturó al partido guinda y en una de esas les da un madruguete político: las peleas internas se llevan a cabo cuando se tiene el poder, nunca antes porque entonces son estériles y a nadie importan.

Ellos, los morenistas aliados a Simón Vargas -algunos de forma conveniente y otros por ingenuidad-, que si hay cercanía de AMLO con el ejecutivo estatal no es para dar el mensaje de que se sigan sus órdenes; debe seguirse el mandato ciudadano para desterrar al PRIAN, pero el rol de AMLO no es el de la confrontación -ya tiene muchos frentes abiertos- y esa labor “sucia” corresponde a quienes llegaron a un espacio de representación popular gracias a su sombra.

Pero entendieron como quisieron y confunden al verdadero enemigo de AMLO, el PRIAN, con el enemigo de Simón Vargas, el Grupo Universidad; al ver a este último como el enemigo a vencer, no extraña que se alíen con los enemigos de AMLO para desterrarlos a ellos, como si fuesen estos los responsables de la miseria en la que vive Hidalgo.

En este medio ya habíamos revelado la injerencia de Simón Vargas, el Secretario de Gobierno en Hidalgo, en Morena. Si bien hubo episodios que involucraron hacer un acuerdo para obtener una Junta de Gobierno que por derecho les pertenecía, no modificar la Ley Orgánica primero para que fuese rotativa y después para que no se le restase poder, además de ingresar más de una iniciativa de ILE -en lugar de dar trámite a la primera- para provocar un conflicto, la gota que derramó el vaso fue tener a representantes morenistas presionando a los legisladores para que el presupuesto de Hidalgo no fuese modificado e ingresara tal cual promovió la Secretaria de Finanzas.

Aquí los tres episodios:

1.- Hubo un diálogo directo entre el Ejecutivo y el Legislativo, mismo que se dio en un restaurante el día 23 de diciembre, entre el secretario de Gobierno Simón Vargas y la presidenta de la Comisión de Hacienda, Noemí Zitle Rivas. El tema fue el de revisar las propuestas de redireccionamiento, tomándose como acuerdo continuar con el diálogo.

2.- Posterior, en una mesa de trabajo, la intromisión de personajes morenistas afines a Simón Vargas propiciaron desencuentros. Se realizó en el salón Finestra el 26 de diciembre a las 14:00 horas. Participaron Simón Vargas, Julio Menchaca, Carlos de la Portilla (representante de Ricardo Peralta, subsecretario de la Segob) y Paola Gutiérrez, quien dijo ser enviada de Yeidckol además de Andrés Caballero.

Por parte del Legislativo estuvieron Noemí Zitle, Areli Maya, Susana Ángeles, Tatiana Ángeles, Víctor Guerrero, entre otros. Simón Vargas reclamó que no era necesaria esta reunión. La presencia de Julio Menchaca, de Carlos de la Portilla y de Paola fue cuestionada por alguno de los diputados asistentes. Paola tuvo que retirarse porque no aceptaron su presencia. El tema fue el de reducir redireccionamientos a 750 millones de pesos, por lo que no se aceptó ni la intermediación ni el monto, pues no se alcanzó acuerdo alguno.

3.- Se realizó una mesa directa con la Secretaria de Finanzas Jessica Blancas y la presidenta de la Comisión de Hacienda, Noemí Zitle Rivas, en el Congreso del Estado los días 28 y 29 de diciembre. El acuerdo fue redireccionar mil 100 millones, en lugar de los mil 550 millones propuestos originalmente. Misteriosamente, pese a que los morenistas que interfirieron a favor de Gobierno del Estado reclamaban que era demasiado redireccionar más allá de 750 millones, estuvieron de acuerdo con lo acordado con Simón Vargas, por lo que votaron en unidad…

El miércoles la parte II de esta columna.

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