Reformas Estructurales no cumplieron expectativas y ahora tienen anclado al país: Especialistas


Para las revistas especializadas Forbes y Alto NIvel, las Reformas Estructurales implementadas por el PRI, PAN y PRD quedaron muy lejos de cumplir sus expectativas e incluso, ahora impiden el crecimiento del país

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Noviembre 26, 2018 16:32 hrs.
Economía Nacional › México Ciudad de México
ALTO NIVEL | FORBES › Emmanuel Ameth Noticias

Según el análisis de las revistas especializadas en finanzas Forbes y Alto NIvel, de manera separada concluyeron en que las Reformas Estructurales quedaron muy lejos de conseguir las expecativas de crecimiento económico que se prometieron (de 5.3% anual) e incluso, particularmente la energética, ha fragmentado el mercado interno de tal suerte que hay una constante elevación de costo en energéticos que se traslada al producto final, sin que haya agentes en el mercado local que controlen dicha subida a través de la competencia.

La economía se encamina a cerrar el sexenio con un crecimiento promedio de 2.5%, por arriba del 1.8% del sexenio de Felipe Calderón a quien le tocó enfrentar la crisis financiera mundial del 2008-2009 y de 2% de la administración de Vicente Fox, de acuerdo con datos del INEGI.

El 2.5% está en línea con el crecimiento promedio anual que ha tenido la economía mexicana en los últimos 20 años, pero lejos de la expectativa de 5.3% que para el 2018 que preveía el Programa Nacional de Financiamiento al Desarrollo de 2013 con las reformas estructurales.

’Hubo cierta ganancia en materia de crecimiento económico pero no la que se esperaba basada en el cúmulo de reformas que se aprobaron (…) Se sobrevendieron con el llamado Mexican Moment’, dijo Alfredo Coutiño, director general de Moody’s Analytics para América Latina.

Durante el gobierno de Peña Nieto, se aprobaron 11 reformas como la reforma de telecomunicaciones y radiodifusión, energética, laboral, financiera, hacendaria, por mencionar algunas.

’Podríamos decir que las reformas no fueron lo que prometieron y no terminaron por aterrizar a la población de a pie, ni la gasolina bajó de precio ni el crecimiento fue el que dijeron’, dijo Joel Martínez, director general de la firma Visor Financiero.

Agregó que uno de los puntos positivos de la reforma de telecomunicaciones fue la reducción en los precios de los servicios, debido a la entrada de una mayor competencia, no obstante, la empresa América Móvil, aún concentra gran parte del mercado.

’Está relativamente bien. Con el tema de las reformas el presidente construyó consenso para avanzar en algunos temas, un poco en materia de reforma laboral y en la parte fiscal, si el precio del petróleo cayó y las finanzas no se deterioraron más fue por la reforma fiscal’, dijo Marco Oviedo, jefe de Research para América Latina de Barclays.

La recaudación de ingresos tributarios no petroleros pasó de 1.53 billones de pesos (bdp) en 2012 a 2.85 bdp al cierre del 2017. Mientras que la plataforma de producción de petróleo de Pemex se hundió 23.53%.

Endeudamiento

La Secretaría de Hacienda implementó una política de mayor endeudamiento para apuntalar el crecimiento económico, lo cual no dio los resultados esperados. A inicios del 2016, las tres principales calificadoras: Moody’s, Fitch y S&P, advirtieron con recortar la calificación crediticia de México debido al acelerado ritmo de crecimiento de la deuda.

La medida más amplia de la deuda, es decir, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, pasó de 37.2% del PIB del cierre de 2012 a 48.7% en el 2016 para bajar a 46.2%en 2017.

’Después de cuatro años, el endeudamiento ha tenido una ligera reducción, pero esto fue posible por la ganancia cambiaria que tuvo el Banco de México por la depreciación del peso y que le entregó a Hacienda. La desgracia del peso le permitió al gobierno desactivar uno de los miedos de los mercados’ dijo Coutiño.

El aumento en el precio de energéticos "condiciona" el crecimiento económico

Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estiman que para 2019 y hasta 2020, el crecimiento de la economía mexicana será de 1.4%.

De acuerdo con un comunicado, entre los factores internos se encuentran el aumento a los precios de los energéticos, el posible incremento salarial, que podría ser superior a la productividad, y el incremento al déficit primario.

Además de “la falta de cohesión entre los poderes Ejecutivo y Legislativo durante el nuevo gobierno que puede desincronizar las políticas públicas”, detalló Eduardo Loría, del Centro de Modelística y Pronósticos Económicos (Cempe), de la Facultad de Economía.

“Para este pronóstico hemos incluido también variables de descomposición social, como la criminalidad. De igual manera, la inversión ha perdido eficiencia, y requerimos que el capital genere más. Además, mayor gasto no reduce necesariamente la pobreza, por lo que la mejor reforma estructural es recuperar el Estado de derecho”, subrayó.

El econometrista, que por más de 15 años ha presentado estimaciones de coyuntura, expuso que entre los factores externos de incertidumbre se pueden mencionar la salida de capitales del país, las presiones a tasas de interés cambiarias y financieras, y la caída en los precios del petróleo.

Otro elemento es el empeoramiento de la balanza comercial de Estados Unidos por su guerra comercial, y el probable fin del ciclo económico expansivo de la Unión Americana –estimado para 2020–, que tiene un encadenamiento estrecho con la economía mexicana desde 1993, dijo en la reunión trimestral del Cempe, en el auditorio Ho Chí Minh.

John Soldevilla, consultor, maestro en Planeación y Desarrollo por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), remarcó que ninguna de las medidas económicas anunciadas por el próximo gobierno (como el aumento al consumo, al gasto público, que es deficitario, la creación de empleos, y aumento de exportaciones) es sostenible en el largo plazo, por lo que la única variable que queda es la inversión.

“Hay un problema estructural: de 1941 a 1982 crecimos a más del seis por ciento anual, y de 1983 a la fecha a un tercio de esa cifra. Si el país no invierte, no crece. No hay otra fórmula”, explicó.

En la actualidad, prosiguió, deberíamos tener una tasa de crecimiento de cuatro por ciento, con tres millones de nuevos empleos anuales, pero sólo se logran 600 mil, debido a que la inversión determina la tasa de crecimiento.

Soldevilla precisó que sólo una recesión de la economía estadounidense pondría en riesgo a la mexicana, pues nuestra nación cuenta con todo el entorno favorable para los inversionistas: la inflación más baja en 60 años, tasas de interés bajas, reservas internacionales positivas, deuda pública aún manejable: “Lo que ha detenido la inversión y el crecimiento, son los factores sociopolíticos y la debilidad de las instituciones”, dijo.

La falta de avance al Estado de derecho, y en el combate a la corrupción, a la impunidad, inseguridad, violencia y el crimen organizado, son los retos para el gobierno entrante: “La gran paradoja es que técnicamente la gran oportunidad es la inversión en infraestructura, en obras de construcción como carreteras y aeropuertos”.

Blanca Lilia Avendaño, académica de la Facultad de Economía y de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, acentuó que padecemos un serio problema de crecimiento estructural, pues se ha mermado la participación de los sectores agrícola e industrial, y la mayor parte de los empleos se han creado en el sector servicios, “y esa fuerza de trabajo no ha sido absorbida adecuadamente”.

Señaló que además de los factores mencionados, las siete principales economías de Latinoamérica (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Venezuela y México) sufren una desaceleración en su crecimiento.
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