Por ignorancia o revanchismo, Claudio X. y MCCI difunden Fake News


Tanto Claudio X. González como Sofía Ramírez Aguilar, de MCCI, compartieron opiniones cuya falta de conocimiento los evidencia

3,546 vistas

Mayo 08, 2020 03:23 hrs.
Periodismo Nacional › México Ciudad de México
Emmanuel Ameth › Emmanuel Ameth Noticias

Por simple desconocimiento o bien, por tener intereses ocultos, tanto Claudio X. González como Sofía Ramírez Aguilar, investigadora de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), compartieron respectivamente opiniones con conclusiones erróneas, alimentando así, la infodemia de Fake News.

Claudio X. González compartió que “La 4T ESTÁ EMPOBRECIENDO A MÉXICO. Tras sólo 17 meses de gobierno, ya se puede asegurar que habrá más pobres y más desempleados en 2024 que en 2018, y que el ingreso promedio de los mexicanos, medido en dólares, habrá disminuido. ¿A eso llaman “poner primero a los pobres”?



Si bien no existe forma de proyectar un análisis certero sobre empleos y pobres para 2024, ninguna de sus afirmaciones sería correcta; de hecho, con la información de hoy, tienden a ser todo lo contrario.

Respecto al desempleo, el ejercicio completo de gestión de AMLO (2019) muestra en números redondos que el número de ocupados creció en 1.5 millones de personas y el de desempleados en 100 mil, una proporción de 15 a uno, porque la presión laboral lo hizo en 1.6 millones. Una tendencia así muestra todo lo contrario a lo que afirmó Claudio X. con cifras oficiales de Inegi.

Para marzo de este mismo año, la tasa de desempleo disminuyó e incluso los empleos formales tuvieron un saldo positivo de 134.4 mil nuevas plazas, pese a haberse perdido cerca de 350 mil por la pandemia, lo que resulta en un aumento de 500 mil excluyendo los efectos del COVID-19.

Como se dijo, es prácticamente imposible estimar con estos datos el comportamiento a 4 años pero de hacerse con las tendencias de ahora, lo cierto es que es todo lo contrario a lo que afirma el dueño de MCCI.

Sobre la pobreza la afirmación es más temeraria. Cada dos años, a partir de los datos que arroja del ENIGH de Inegi, Coneval hace ajustes para su cálculo de pobreza. AMLO no lleva un solo análisis durante su gestión en esta materia, por lo que es imposible marcar cualquier tendencia y, lo más cercano, el índice de Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) llevado a cabo por Coneval, muestra mejoras derivado del aumento al salario mínimo de los trabajadores impulsado precisamente por la actual administración.

La forma correcta de medir la pobreza de los trabajadores es precisamente, la tendencia del ITLP, por lo que si bien la afirmación de ingreso en dólares podría acercarse a la realidad, la volatilidad del valor de cambio entre la moneda nacional y la divisa hacen imposible un análisis serio.

Pero Claudio X. González no es el único que ignora conceptos económicos básicos, sino que también, lo hizo una de sus investigadoras de MCCI.

El caso de Sofía Ramírez Aguilar, “investigadora” de MCCI no es menos grave ni temeraria que la de Claudio X., pues ella también llegó a una conclusión errónea a partir de un análisis muy superfluo que evidencia desconocimiento de estadística básica, funciones logarítmicas, así como de propiedades de las curvas.



En su “conclusión”, plantea 4 problemas.

El primero de ellos es que no existe evidencia sobre el aplanamiento de la curva epidemiológica.

Ramírez Aguilar ignora que un “aplanamiento de la curva” refiere el reducir el coeficiente de curtosis de una curva respecto el de otra curva de referencia (una Distribución Normal para este caso), cosa diferente a buscar que la pendiente de la misma sea cero o bien, que se reduzca de manera marginal, pues ello equivaldría a que se habría llegado a la cresta de la misma.

De hecho, una tabla compartida por José Narro, que aunque tuviera un propósito distinto, demuestra que la intensidad de crecimiento de contagios para pacientes sintomáticos detectados decreció en su ritmo (no muestra crecimiento exponencial ya, pues), lo que demuestra el aplanamiento.



Resaltar que de seguir creciendo la curva de forma exponencial, no se estaría cerca ya del límite de la función como el European Centre of Desease Prevention and Control estimó, cuasi idéntico a las estimaciones presentadas por Gatell.

Nótese que en los gráficos de muertes como de detectados existe una semejanza tal, que descartaría cualquier hipótesis sobre “datos amañados”:

Su segunda “conclusión” dice que no se sabe si existen menos contagios o se realizan menos pruebas. Sobre este punto señalar que se estima de manera correcta.

Existe la suficiente evidencia científica como para estimar el número de infectados asintomáticos (que no son del conocimiento de ninguna institución pública) y esta fue revelada por el grupo de investigadores coordinados por Conacyt, la cual también había sido revelada en las diferentes ruedas de prensa dadas a conocer por Gatell, donde son citados los trabajos.

Lo peor de dicha conclusión es que la investigadora “entiende” que deben realizarse más pruebas, lo cual es erróneo.

Atendiendo que a Inegi le llevan meses realizar un censo, entendemos que el modelo a seguir para detectar casos en todo el país sería a través de una encuesta, que con 500 análisis serían suficientes para realizar estimaciones de poblaciones infinitas.

El problema de las encuestas, es que éstas, acompañadas de sus respectivas pruebas de COVID-19, deben realizarse al menos de manera semanal (con todo el gasto y organización que ello implica), pues un negativo o positivo no muestran en ningún sentido si antes o después de la misma hubo contagios.

Es por lo anterior que los esfuerzos de las instituciones se centran en dar atención digna (aunque cerca del 80% de los intubados mueran, lo que hace replantearse la eficiencia de los ventiladores) a quienes hallan resultado graves y que al resto simplemente se le estime (la prioridad no es conocer cuántos existen realmente, conociendo los asintomáticos porque como se ha dicho, es inconmensurable y de hecho, ningún país realiza tal ejercicio).

Como producto de la desinformación -o ignorancia- de lo anteriormente señalado, precisa como “tercer problema” que no se puede determinar si las medidas tomadas han valido la pena, pero existen dos formas de evaluar este punto: la primera, que si bien el COVID-19 no es particularmente mortal (es muy similar a otras gripas),su alto grado de propagación es preocupante porque satura los sistemas de salud, lo cual, no ha ocurrido; pero también del lado teórico se desmiente su supuesto problema, pues el aplanamiento de la curva demuestra precisamente que ha sido una política efectiva si bien, al venir acompañada de muchas otras, dificulta el calcular en qué medida se debió únicamente a ésta el resultado que actualmente se tiene.

Para ahondar lo anterior, decir que los diversos organismos internacionales que evalúan la pandemia, como el citado, han podido realizar correctamente sus estimaciones -que se ajustan a la realidad- a partir de la información pública que da México sobre la pandemia.

Como “cuarto problema” y más importante, alude que debe tenerse un plan para la reactivación económica para evitar rebrotes, pero este punto no lo habría mencionado si hubiera visto algunas de las conferencias vespertinas que se han dado, donde se han venido destacando diversas acciones ante distintos escenarios e incluso se ha precisado que son dinámicos (dependen de la respuesta de la pandemia su aplicación).

Ver más

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Suscríbete

Recibe en tu correo la información más relevante y las noticias más impactantes al momento.

Recibe solo las noticias más impactantes en el momento preciso.