Columna Invitada

Joshua Luar Pimentel Olvera


Pachuca, donde sin palancas no hay progreso

Pachuca, donde sin palancas no hay progreso




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Junio 19, 2020 04:03 hrs.
Política Municipios › México Hidalgo / Pachuca
Joshua Luar Pimentel Olvera › Emmanuel Ameth Noticias

Una ciudad, dos caminos

¿Qué esperanzas puede tener un universitario en una ciudad con dos caminos? En Pachuca los profesionistas se enfrentan a un Panorama desalentador: para poder aspirar a un bienestar mínimo quedan dos vías.

La primera es la más tradicional: contar con un contacto, padrino o compadre que te permita obtener una plaza en cualquier dependencia de gobierno. La segunda y más limitada es aspirar a la academia.

Debido a la innumerable cantidad de universidades, muchos profesionistas sin posibilidad de ejercer con un salario digno terminan por dar clases en una institución donde si bien les va, su calidad de vida es regular.

Esto es una manera de disminuir el número de desempleados, que sin esta alternativa se contarían por muchos miles, todos con más de 15 años de estudio. No significa lo anterior que el trabajo de educador o cualquier oficio sea indigno o malo, sólo que es una forma de disfrazar un problema que no ha cambiado desde los años 80, el desempleo y la incapacidad de crear empresas que absorban a la mano de obra profesionista.

Pero ¿qué pasará cuando esto se sature, cuándo ya no haya más escuelas para recoger a los titulados?

Con cada año se suman nuevos egresados, con cada ciclo disminuyen aún más los paupérrimos salarios que se ofrecen por la simple explicación del aumento de la oferta de masa laboral de universitarios, ya no entremos en detalles si está bien preparada o no por ahora.

Entonces empezará un verdadero e incómodo problema. Que la ciudad no es capaz de construir valor, más allá de la economía de títulos. Pero, si cada vez son más universitarios en todo el país ¿a dónde se podrá migrar?

No será raro encontrar cada vez más puestos de la economía informal atendidos por doctores. Limosneros con maestría pidiendo dinero a aquellos pocos que sí accedieron por cualquiera de los dos caminos a un ingreso más o menos decente. Por ahora queda buscar esas muy limitadas palancas que te pueden dar un buen aguinaldo o dedicarse a preparar estudiantes cuya esperanza depositan en un grado. Hoy en día sólo queda ver y esperar que algo por fin se mueva en esta ciudad.

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