ESCUPELETRAS

Gustavo Godínez


No es polarización, es la visibilización de una desigualdad estructural

No es polarización, es la visibilización de una desigualdad estructural




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Julio 02, 2020 02:48 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Gustavo Godínez › Emmanuel Ameth Noticias

A dos años del #DíaDeLaVictoria de AMLO, considero que uno de los grandes aportes de la 4T a la vida política de México es precisamente aquello a lo que muchos le temen: la "polarización’. Esa palabrita.

Lo que algunos, en su mayoría detractores de AMLO, llaman ’polarización’, es en realidad la visibilización y concientización de las profundas desigualdades en el país y la asunción, activa y meditada, de una posición política al respecto. Y eso a muchos les duele.

Les duele porque el hecho de que ahora se hable con mayor vigor, apertura y dinamismo en los grandes foros de la vida pública de temas como la pobreza, el clasismo, el racismo y el machismo amenaza posiciones históricas de privilegio.

A diferencia de lo que algunos actores de la opinión pública quieren hacer creer, estas desigualdades no nacieron con AMLO ("¡esdeque López nos está polarizando!"), sino que son producto de varias décadas, siglos de dinámicas sociales al servicio de compactas élites.

La polarización en México no la creó AMLO, es estructural de nuestro sistema social, producto de nuestras dinámicas históricas, lleva siglos ahí. Lo único que ha hecho AMLO y su movimiento (con todo y sus limitaciones y aunque él mismo a veces no esté a la altura del debate), es hacerlas más evidentes, traerlas a la discusión pública en los foros más importantes, a diferencia de las épocas pasadas cuando todos los poderes oficiales y fácticos miraban a otro lado bajo la máxima de ’lo que no se nombra no existe’. El silencio institucionalizado que por décadas hubo sobre estas injusticias y desigualdades en los foros políticos y en los medios masivos de estas realidades del país era conveniente para sus intereses.

Con la llegada de AMLO a la presidencia, las caretas a las que estábamos acostumbrados en la discusión pública institucional, académica e informal, se cayeron. Los que navegaban con bandera de ’apartidistas’, ’apolíticos’, incluso algunos ’progres’ mazapanes, ahora opinan como nunca antes; los que nunca se manifestaron en la calles, ahora lo hacen (aunque sea en coche); los que se abstenían de hablar sobre política, ahora se atreven; los que nunca se molestaron por las crisis económicas, los fraudes electorales, los asesinatos políticos, los altos niveles de inseguridad y pobreza o la escandalosa corrupción de los sexenios pasados, ahora, curiosamente, ponen el grito en el cielo por cualquier irrelevancia. Milagros de la 4T. Ya nadie es indiferente.

Y aunque estos personajes, que en su mayoría son más bien PRIANIstas heridos (y ardidos) del viejo régimen o fifís que creen que sus posiciones, reales o imaginarias, están en riesgo, es bueno que expongan sus puntos, porque de eso se trata la política y porque, aguantando su hipocresía y su fingido e inédito interés por el bienestar del país, los pone a todos en el tablero de lo político y deja claras las posturas de cada quien. AMLO los ha sacado a todos del armario.

Con todo y sus carencias y variados errores, esta 4T está dejando, al menos, una vida política más honesta, más abierta, más directa, más neta. Gustavo Godínez

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