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Emmanuel Ameth


Lecciones de Morena en Pachuca y Mineral de la Reforma

Lecciones de Morena en Pachuca y Mineral de la Reforma




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Octubre 23, 2020 02:11 hrs.
Política Estados › México Hidalgo
Emmanuel Ameth › Emmanuel Ameth Noticias

Con sólo 6 victorias en solitario y 5 más en candidatura común, a Morena Hidalgo le urge corregir el rumbo si es que aún aspira a que exista alternancia en el ejecutivo estatal, toda vez que ha comprobado que cuando Andrés Manuel López Obrador no aparece en la boleta electoral, es decir, cuando compiten por sus propios medios, no tienen oportunidad alguna.

Pero no todo fue malo el domingo pasado que se celebraron los comicios para la renovación de ayuntamientos. Con 107 mil 416 votos en solitario más los 85 mil 786 que recibió de candidatura común, es la segunda fuerza electoral en Hidalgo, lejos de los 264 mil 744 que recibió el PRI… sin embargo, de haber registrado una coalición en forma, a través de sus aliados electorales habría alcanzado 338 mil 238 votos y se habría llevado por lo menos 38 ayuntamientos.

Pero Pachuca y Mineral de la Reforma son un caso aparte.

Primero porque en ambas demarcaciones Morena sí compitió con sus aliados a diferencia de lo sucedido en el resto de la entidad, en otras palabras, los sufragios obtenidos dados los candidatos elegidos para la contienda expresaron su máximo valor. Pero ello no quiere decir que se trate del verdadero músculo electoral de Morena.

Si bien en el resto de la entidad Morena no hizo caso a las bases y su dirigencia comerció con las candidaturas para entregarlas a sus cuates pese a que muchos de ellos nunca tuvieron oportunidad alguna de ganar, en Pachuca y Mineral de la Reforma se descararon.

Conociendo meses antes de la contienda que Israel Félix contendería por el ayuntamiento, le sirvieron el mantel para que fuera abanderado por Morena en primera instancia, es decir, que propusieron candidatos poco competitivos que perderían sí o sí en una eventual encuesta para definir a sus candidatos.

Pero hubo un cambio de planes. Los números mostraban que Félix podía ganar incluso siendo propuesto por el PRI, por lo que decidió competir por su partido. Morena no cambió. Alguien o más bien, su dirigencia estatal decidió seguir barajeando nombres sin oportunidades e incluso se metieron el pie solos al cambiar las designaciones. Morena, hay que decirlo, operó para la victoria del PRI aunque muchos ahora se quieran desentender de ello. Ya después, con tres o cuatro semanas de campaña dejaron a las bases la labor de revertir una omisión de operación que debió iniciar meses antes como sucedió con el ahora virtual ganador.

El caso de Pachuca fue más grosero e incluso peor que el de La Reforma.

Para febrero de 2020, tenían una ventaja de casi 26 puntos en intención de voto, misma que se reducía a 15 dependiendo del candidato que barajearan. No sólo era una victoria bastante cómoda sino que probablemente era la única que tenían asegurada. Pero algo se rompió y el grupo impulsado por el secretario de Hacienda Arturo Herrera impuso a su candidato violentando la convocatoria, misma que especificaba que en caso de no haber candidato de unidad, se elegiría uno de los cuatro contendientes a través de una encuesta, misma que finalmente nunca se aplicó.

Hasta aquí, si bien se trató de una violación, no había motivos para espantarse. El acto de imponer es propio de cualquier partido político y Morena es uno, pues aunque quiera cambiar las viejas prácticas, al menos en el discurso, sería hasta infantil pensar que lo conseguiría en un periodo tan corto.

El error vino cuando el ungido, Pablo Vargas, que aspira a ser político, no hizo política. No se sentó con ninguno de los otros contendientes ni hubo labor de convencimiento. Es más, el distanciamiento rompió la institucionalidad y su elección como candidato fue impugnada, método que suele ser ocupado en política electoral para exigir una audiencia que los lleve a formalizar acuerdos. Pablo era el peor posicionado de todos los contendientes ¡incluso peor que Lima Morales! Y si bien muchos eran impresentables, hubo quienes como Nabor Rojas se quedaron esperando a ser invitados.

La soberbia cobró una cara factura. Probablemente se trate del único caso documentado en la entidad donde se pierda una ventaja de 25.86 puntos en sólo 8 meses (según Consulta Mitofsky). un récord de total y absoluta vergüenza.

Pese a ello, aún tiene esperanzas Morena de gobernar Pachuca, así se gane por un solo voto cuando se aventajaba por números de hasta 5 cifras, todo depende del cómputo de los votos y, en su caso, de la acreditación de agravantes ante el marco normativo que sean capaces de impugnar casillas.

Se sabía de principio que el Sistema iba a operar y lo haría con todos sus recursos a la mano para llevarse la elección, pero si una lección dejó 2018 y la victoria de AMLO es que no hay operativo que se oponga al voto masivo; éste se tenía, pero no se cuidó e incluso se dilapidó, por eso es que hoy están con el rosario en la mano cuando deberían estar brindando y abrazándose desde el domingo.

El interés colectivo siempre debe anteponerse al particular: la gente chiquita renuncia a las grandes causas por sentirse ofendidos en tanto la que trasciende, entiende que su papel es más importante que su propia persona, una lección que el candidato de Pachuca no atendió.

La dirigencia y los demás tomadores de decisiones en Morena Hidalgo tienen mucho qué explicar a las bases, aunque seguramente no lo hagan y abracen sus cargos alcanzados desde presidencias municipales hasta regidurías. Nunca les importó el cambio, la transformación ni la 4T, sólo sus intereses personales.

No es momento de aventarse al suelo y llorar, lo es de organizarse y purgar a todos aquellos que se dijeron defensores de una causa y terminaron siendo igual de vividores que los que prometieron quitar.

Tampoco debe haber espacios para los que se empequeñecieron en el proceso electoral y antepusieron su ego al movimiento que representaban, dándole prioridad a los agravios sobre la causa; a esos que no hicieron política, entendida esta como la acción de ejercer alianzas y acuerdos, pensando que su popularidad se debía a un trabajo y reconocimiento propios y no al de Andrés Manuel. La soberbia se gana y quienes tienen el derecho a ejercerla, usualmente no la ocupan. Solamente los personajes chiquitos creen que pueden despreciar el apoyo, pero son ellos los que más fuerte suelen llorar ante las bofetadas que da la realidad, una que tuvieron de frente y no quisieron aceptar.

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