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Las dos razones por las que el PRIAN odia las encuestas

Las dos razones por las que el PRIAN odia las encuestas


Política
Noviembre 28, 2023 02:50 hrs.
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Emmanuel Ameth › Emmanuel Ameth Noticias

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El líder fáctico del PRI, PAN y PRD, el magnate Claudio X. González, odia las encuestas y por ello sus huestes en redes sociales han tratado de desestimarlas. Y las razones son dos: en principio, porque de manera regular evidencian que sus aspiraciones para que el PRIAN encabece el ejecutivo federal son nulas, pero también porque representaban un método de elección de candidato en sus internas que quedaba fuera de los tomadores de decisión, es decir, que impedían el dedazo.

Aunque hay muchas razones para dudar de muchas casas encuestadoras en lo individual, el método de Poll of polls ha demostrado ser preciso en cuanto a la estimación de preferencias ciudadanas y ello se ha venido demostrado durante todas y cada una de las elecciones que se han llevado a cabo desde 2018. Para no hacer larga la explicación de ello, diremos que al ser ocupadas como conjunto, se reducen las variaciones más grandes en sus estimaciones.

Dos series son regulares, las publicadas por Polls.mx, con una treintena de casas encuestadoras, y también la de Oraculus, misma que ocupa sólo encuestas cara a cara y telefónicas (no las robotizadas, sino las hechas por personal capacitado).


Los números que odia escuchar el PRIAN

En el caso de Polls.mx, Claudia Sheinbaum ostenta un 63% de intención de voto, el cual es 34 puntos superior a Xóchitl Gálvez (29%), además de contemplar a Samuel García con 6% de intención.




En el caso de Oraculus Sheinbaum encabeza con 60%, Gálvez obtiene 29% y García un 11% de intención de voto.




Ambas, reflejan una ventaja de dos a uno de la puntera sobre el segundo lugar, pero más importante que la fotografía del momento es apreciar que las tendencias se mantienen con variaciones mínimas a lo largo de los meses, lo que acaba con cualquier esperanza de Claudio X. de que su proyecto se haga con la presidencia del país.

Uno de los argumentos sobre los que pretenden desestimar los ejercicios demoscópicos es el “voto oculto” de la población. Olvidan sin embargo, que las encuestas son presentadas en preferencias efectivas, es decir, discriminando a quienes están indecisos y a quienes no pretenden votar por igual. Y las encuestas siguen siendo acertadas porque, aunque hay muchas explicaciones, una de las explicaciones más plausibles es que o quienes no responden no votan o bien, quienes finalmente votan lo hacen más o menos en la misma proporción que quienes sí manifestaron por quién iban a votar.

También les encanta mencionar el ejemplo de Alejandra Del Moral, quien efectivamente perdió en Estado de México pero no con los márgenes previstos. Aquí la explicación es muy sencilla, al ser el resto de resultados muy similares a como contemplaban los ejercicios demoscópicos, en todo caso se demostraría que ocurrió algo atípico (un intento de fraude) en dicha entidad, misma que además habría sido insuficiente y hasta imposible (conseguir por la misma vía los votos faltantes habría dejado tantas pruebas que las elecciones se hubieran repetido y el resultado habría terminado por ser más holgado).

Las encuestadoras, las serias, no tienen motivación para mentir, pues viven del prestigio de su predicción en elecciones. Por supuesto que ha habido casos (como Votia en Hidalgo) donde mintieron vulgarmente, pero les deja la lección de que obtener unos millones en una jornada no es suficiente como para castigarse por el resto de su vida.

El odio a las encuestadoras se profundiza

No sólo odian a las encuestadoras porque no se van a someter a su retórica y porque lentamente acuchillan sus esperanzas, sino porque incluso los merma de tomar decisiones corporativistas.

La alianza de Claudio X., en el pasado reciente, había anunciado que su candidata -y/o coordinadora de movimiento- habría de escogerse también por el impacto de las encuestas y de la misma votación de sus simpatizantes.

El problema radicó en que 1. Realmente a sus huestes nunca les importó mucho que quien encabezara fuera Xóchitl o fuera Beatriz Paredes, pues ambas lucían “igual de competitivas”, y 2. Llevar a las urnas la decisión podía provocar que no ganara quien ellos querían, lo que les tumbaba el proyecto.

Sí, Claudio X. y el PRIAN odian las encuestas porque no dicen lo que ellos quieren: ni les van a inventar un escenario donde sean competitivos con miras a 2024 (con 20-30 de distancia no lo son), ni tampoco iban a permitir que ganaran en las internas a quienes desde un principio querían imponer.

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