La Hoguera

Emmanuel Ameth


Intentan raptar a joven en inmediaciones de la UAEH; policía municipal y estatal pactan cero vigilancia

Intentan raptar a joven en inmediaciones de la UAEH; policía municipal y estatal pactan cero vigilancia




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Noviembre 08, 2019 03:33 hrs.
Seguridad Estados › México Hidalgo
Emmanuel Ameth › Emmanuel Ameth Noticias

Como si de algún ’pacto’ entre criminales y autoridades se tratase, las inmediaciones de las diversas escuelas e institutos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) se encuentran a merced de los grupos delictivos sin que las autoridades hagan el menor esfuerzo por salvaguardar su integridad.

Como la mayoría de los pactos, se conoce por sus consecuencias y no por sus firmas.

Hasta hace unos meses, no había mayor incidencia de delincuencia que los hechos aislados de algunos vivales, pero hoy la situación es distinta: porque no hay elementos de seguridad que ronden cerca de las instalaciones universitarias por un lado, y por el otro se incrementa la criminalidad.

Ya se había dado a conocer con anterioridad sobre robos y asaltos cerca de las instalaciones universitarias, incluso sobre estafas, las cuales se centran en los lugares donde están los estudiantes de educación media superior, quienes son más vulnerables.

Pero ahora la violencia ’permitida’ en los gobiernos de Omar Fayad Meneses así como de Yolanda Tellería Beltrán llegó a niveles insospechados.

Los hechos

El día de ayer, una joven universitaria salía de Plaza Universidad y se disponía a tomar el puente que la cruza a la institución. Fue allí cuando advirtió a un hombre recargado en un auto que la miraba e hizo por acercarse a ella, por lo que esta se alejó y apretó el paso.

El sujeto la alcanzó a sujetar de la mano y le decía que se subiera, que “quería hablar con ella y que no se molestara”, como si se tratase de algún conocido, familiar o pareja, a lo que la joven sorprendida respondió que no y por instinto golpeó con la otra mano para no ser arrastrada.

En lugar de seguir por el puente, siguió en la misma dirección, corriendo, para subir por el otro. En dos ocasiones volteó y se percató de que el automóvil la seguía, por lo que en lugar de subir por el siguiente puente, sintió tal pánico que comenzó a pedir auxilio -aunque no gritando a todo pulmón, pues estaba cansada de correr-, pero como nadie se acercó, ingresó a una calle en la que viven conocidos suyos y fue allí cuando finalmente el automóvil se fue.

Por primera vez se sintió completamente indefensa, a merced de criminales, sin alguna autoridad cerca y sin nadie que se acercara a protegerla o a preguntarle por qué corría de esa forma. Se quiso consolar pensando que tal vez era un error, pero el jalón que le dieron le dejó marcada la mano y la dejó también sin los accesorios que portaba en la mano: allí el pánico volvió.

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