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Joan de Alcàzar


Esa derecha que habla de buscadores de huesos

Esa derecha que habla de buscadores de huesos




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Marzo 26, 2019 08:56 hrs.
Gobierno Nacional › España Madrid
Joan de Alcàzar › Emmanuel Ameth Noticias

Hay que derrotar en las urnas a esa derecha que habla de "buscadores de huesos" y "estrategas del revanchismo"

Es duro comprobar, día a día, como la derecha española usa y abusa del insulto, la ofensa y la difamación de sus oponentes políticos con tanta perseverancia. Una primera hipótesis explicativa podría ser que lo hace porque a menudo carece de argumentos consistentes para sostener su discurso político. Podría añadirse que esta insuficiencia va de la mano del clásico autoritarismo que siempre evidencian, y que es constitutivo de sus posiciones ideológicas.

Después de perder la moción de censura que hizo caer a Mariano Rajoy, el Partido Popular dirigido por Pablo Casado ha hecho una bandera de arrogancia amenazadora del insulto, la ofensa y la difamación contra Pedro Sánchez [traidor, ególatra, incompetente, ilegítimo, irresponsable, mentiroso, okupa, etc.] y contra quienes lo apoyaron. También insiste permanentemente en referirse a las fuerzas políticas parlamentarias contrarias con etiquetas des-calificadoras y ofensivas [enemigos de España, comunistas-chavistas, etarras], en lugar de denominarlos por sus nombres oficiales [ERC, Podemos, Bildu...]. ¡Qué añoranza de aquellos tiempos en los que Rajoy quería abandonar un debate televisivo porque Sánchez había dicho que era un deshonesto!

También el líder de Ciudadanos se queda a gusto insultando a Pedro Sánchez, y la ha adjudicado el calificativo de golpista en varias ocasiones; al presidente del gobierno y, en general, a los independentistas catalanes. Rivera, sin embargo, considera que esto "no es insultar, es describir".

Estamos, al parecer, en un período de degradación de la convivencia política. El Partido Popular ya tiene experiencia acumulada, como sabemos. Nunca aceptó la victoria electoral de Rodríguez Zapatero en 2004 y se pasó años con la teoría de la conspiración respecto de los atentados mortíferos del 11 de marzo. Aun ahora, días atrás, Pablo Casado ha vuelto a esgrimirla, impermeable a la sentencia del Tribunal Supremo que dejó negro sobre blanco la autoría del terrorismo islámico.

Con todo, si hay un terreno en el que el insulto y la ofensa gratuita es practicada con insistencia por la derecha hispana es el que guarda relación con la necesidad de establecer medidas reparadoras para aquellos que sufrieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. La Ley de la Memoria Histórica les provoca una reacción de aversión, visceral, que mezcla desprecio y odio a partes iguales.

La derecha española siempre insiste en la idea de que hablar de la guerra o la dictadura es reabrir heridas, romper el consenso de la Transición y volver a fomentar el enfrentamiento entre los españoles. Eso sí, ellos fueron los vencedores, y esto no admite réplica y se tiene que aceptar sí o sí.

En el terreno institucional, el PP se opuso a la aprobación de la Ley de Memoria en octubre de 2007, y en la práctica la derogó durante los gobiernos de Rajoy al no dedicar ninguna partida en los presupuestos del Estado. En el territorio del debate público, la derecha ha acusado a los partidarios de la memoria histórica de querer ganar la guerra civil 80 años después, como acaba de hacer José María Aznar en una intervención difícilmente superable de deshonestidad.

Era un joven dirigente de Nuevas Generaciones cuando Pablo Casado dijo en 2009 aquello de que los de izquierdas "están todo el día con la guerra del abuelo, con las fosas de no sé quién, con la Memoria Histórica". Así que es fácil entender no sólo todos los palos en las ruedas que el PP [y Ciudadanos] están poniendo a la salida de los restos del general Franco de Cuelgamuros, sino que ambos hayan pactado con la extrema derecha en Andalucía y que anuncien que lo harán en todas partes después de las próximas elecciones de abril y mayo.

Ha sido el diputado andaluz de Vox Benito Morillo el que atacó en sede parlamentaria a los "buscadores de huesos" y "estrategas del revanchismo", al referirse a los de defensores de la memoria histórica, compitiendo así con intervenciones como las de Aznar o Casado. En respuesta al diputado Morillo, el PP andaluz ha ofrecido a su socio de extrema derecha sustituir la Ley de Memoria para una Ley de Concordia, sin concretar sus contenidos, aunque los podemos imaginar.

¿Cómo es posible que la derecha española continúe sin conmoverse ante el dolor de aquellos descendientes de las víctimas de la guerra y la dictadura que tienen a sus familiares -muchísimas de ellos ancianos que han sufrido desde niños-, esparcidos en fosas comunes y que sólo aspiran a darles digna sepultura a la que poder llevar una flor o una oración?

Han pasado 80 años desde que la guerra terminó, pero todavía son muchos los que quieren que no olvidemos que ellos la ganaron.

Será necesario derrotarlos de una buena vez con la razón y con las leyes. Y esto sólo se podrá conseguir en las urnas. Venciéndolos con la fuerza de los votos; con los de aquellos que no pueden dejar de acudir a la llamada electoral en la que ni una sola papeleta debería apoyar a quienes son incapaces de ponerse en el lugar de las víctimas, de aquellos hombres y mujeres que todavía hoy lloran por tanta crueldad y tanta injusticia como sufrieron sus mayores. Es necesario, sí, buscar los huesos de miles de víctimas y darles sepultura digna. Y no, no es revancha lo que nadie busca, es, simplemente, justicia.

http://www.colloqui.org/colloqui/2019/3/24/esa-derecha-que-habla-de-buscadores-de-huesos


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