En México prácticas eugenistas disminuyen fecundidad


Las trabajadoras mexicanas que están en espera de un bebé no sólo viven con la preocupación personal y económica, sino también, están conscientes de que pueden perder su empleo.

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Noviembre 05, 2018 03:51 hrs.
Derechos Humanos Nacional › México Ciudad de México
Mariana Morales › Emmanuel Ameth Noticias

El estudio publicado recientemente sobre el Estado de la población mundial 2018 titulado ’El Poder de decidir. Derechos reproductivos y transición demográfica’, indica que se percibe una tendencia mundial a crear familias más pequeñas en especial desde la década de 1960. Entre los países más rezagados se encuentra México al no darle prioridad en apoyar desde el alumbramiento, con la extensión del permiso de maternidad y paternidad, asegurando un sueldo en ese tiempo a los futuros padres

Por déficit de recursos, México tiende a realizar prácticas eugenésicas.

La falta de apoyo económico y social para mantener el número de hijos deseados es la principal razón por cual se produce esta situación de despoblación.

En México las licencias por maternidad fueron establecidas en la Constitución de 1917, mientras que de paternidad fueron incorporadas en 2012 tras la reforma laboral que se realizó a la Ley Federal del Trabajo, pues en México hasta hace poco se creía que en los primeros días de vida del hijo el padre puede ser prescindible.

Para que absorba la incapacidad el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) la futura madre deberá haber cotizado 30 semanas en el último año antes de la fecha de expedición de incapacidad prenatal, brindando 84 días divididos en 42 días antes a la fecha probable de parto y 42 días post natal.

De no contar con Seguro Social, el empleador será quien determinará cuánto tiempo le otorgará de descanso; en muchos casos sin goce de remuneración y en otros proceden al despido.

El apoyo a los trabajadores mexicanos con hijos recién nacidos es por debajo de lo establecido según La Organización Internacional del Trabajo (OIT) indica como norma un mínimo de catorce semanas de licencia por maternidad. Esta norma se estableció en 1994 con el convenio número 183.

Suecia fue el primer país del mundo en adoptar la licencia por paternidad, realizado en 1974.

Mientras México lleva poco tiempo con la aprobación de las licencias de paternidad, los países nórdicos han alcanzado un alto desarrollo; y aunque cada país diseña sus políticas con base en su realidad, la tendencia internacional está encaminada a cubrir mínimo el primer año de vida del menor.

Otra de las ventajas es que no hay reducción del salario, y si el padre desea más tiempo en casa existen extensiones que contemplan una reducción del sueldo que puede ir desde el 20 hasta el 50 por ciento.

Suecia está en el top mundial con 480 días que deben repartirse entre madre y padre, obligados para él, pues se intenta que ambos se impliquen en la educación a partes iguales. Croacia, con la misma condición, otorga 410 días.

El impacto que éstas licencias tienen es la búsqueda de equidad de género.

Las licencias de paternidad, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CDH) tienen como objetivo otorgar un trato igual en oportunidades entre trabajadoras y trabajadores.

En Islandia la licencia es por nueve meses: tres meses para la madre, tres meses para el padre y tres meses en conjunto, un modelo equitativo que permite que el menor goce de ambos padres en sus primeros meses de vida.

En México la situación de la gente es muy diferente, con niños de 0 a 5 años de edad, las mujeres dedican 13 horas semanales a su cuidado, mientras que los hombres únicamente 5. Lo mismo ocurre con las actividades domésticas, ellas dedican en promedio 29.8 horas a la semana, mientras que ellos sólo 9.7, es decir, las mujeres triplican el tiempo registrado por los varones.

Para Cándido Pérez, director de investigación de Early Institute ’algo muy importante es que tenemos que trabajar de manera cultural para que los padres sepan que su papel es muy importante, que sean conscientes de que papá no es fácilmente reemplazable, hay que ir asumiendo ese papel’.

La otra realidad es la búsqueda de un modelo de financiamiento para permisos de paternidad, sobre todo si se busca ampliarlo. ’Se trata de que este tiempo de descanso no corra a cargo de los patrones o los empleadores porque ese no es un esquema sostenible a largo plazo’.

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