Desperdicia cada mexicano 1.8 kg de comida a la semana


Desperdicia cada mexicano 1.8 kg de comida a la semana


En un país de poco más de 128 millones de habitantes se desperdician alrededor de 94 kilogramos de comida al año por persona

Desperdicia cada mexicano 1.8 kg de comida a la semana

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Julio 19, 2022 16:48 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Valeria González Cervantes | SIN EMBARGO › Emmanuel Ameth Noticias

En México se desperdician alrededor de 94 kilogramos de comida al año por persona, equivalente a 1.8 kilogramos de comida por semana por cada mexicano, lo que significa que se tiran a la basura alrededor de un tercio de los alimentos que se producen en la región en un contexto donde, hasta 2021, el 23.5% de la población vivía en pobreza alimentaria.

El desperdicio de alimentos en el mundo es de alrededor de 931 millones de toneladas de alimentos cada año, lo que representa un 17% del total de alimentos disponibles para los consumidores, de acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

El organismo precisó que esta totalidad de alimentos provienen de los basureros de hogares, tiendas minoristas, restaurantes y otros servicios alimentarios, y que esas toneladas de comida equivalen aproximadamente a 23 millones de camiones de 40 toneladas completamente cargados, ’suficiente para dar siete vueltas a la Tierra’.

La mayor parte del desperdicio ocurre en los hogares, que desechan un 11% del total de alimentos, mientras que los servicios de alimentos y establecimientos minoristas desperdician el 5 y el 2% respectivamente.

A nivel mundial, cada año los consumidores desperdician 121 kilogramos de alimentos, de los cuales 74 kilogramos fueron desperdiciados en los hogares.

El informe también incluye estimaciones per cápita regionales y nacionales. Según estimaciones del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), en México 94 kilogramos de comida por cada persona en un año (en un país de poco más de 128 millones de habitantes), lo que significa que se tiran a la basura alrededor de un tercio de los alimentos que se producen en la región en un contexto donde, hasta 2021, el 23.5 por ciento de la población vivía en pobreza alimentaria.

La cifra contrasta con la pobreza alimentaria que se vive en el país ya que con cifras del segundo año de la pandemia, en el país apenas el 56 por ciento de los hogares puede consumir diariamente frutas y verduras, situación que se agrava en estados como Guerrero y Chiapas, sur del país, donde este índice es de sólo el 30 por ciento. En contraste con estados del norte, como Nuevo León y Baja California, donde el porcentaje de casi el 75 por ciento.

El desperdicio de alimentos tiene importantes efectos ambientales, sociales y económicos. De hecho, entre 8 por ciento y 10 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están asociadas con alimentos que no se consumen, tomando en cuenta las pérdidas que suceden antes del nivel del consumidor. Y es que este no es un problema nuevo, pero sí es uno en el cual la magnitud todavía no se ha entendido por completo.

En 2011, la FAO publicó que aproximadamente un tercio de los alimentos producidos a escala mundial se perdía o se desperdiciaba, lo que representa un total de mil 300 millones de toneladas cada año. Sin embargo, se reconoció que faltaban datos sobre el desperdicio de alimentos en los hogares fuera de Europa y de América del Norte; además, expertos del mismo organismo han señalado que las diferencias existentes en las definiciones de pérdida y desperdicio de alimentos y los distintos métodos de cuantificación utilizados han aumentado la ambigüedad de los datos, por lo que existen grandes lagunas en las estimaciones de pérdida y desperdicio de alimentos.

Con 828 millones de personas afectadas por el hambre en 2021 -el 9.8 por ciento de la población mundial y un aumento de 46 millones desde 2020 y de 150 millones desde el comienzo de la pandemia de COVID-19–, y 3 mil millones de personas que no pueden pagar una dieta saludable, la FAO junto con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), han insistido en llamado a los consumidores necesitan apoyo para reducir el desperdicio de alimentos en el hogar como parte además del combate a la inseguridad alimentaria.

El organismo señaló además que las causas de las pérdidas y el desperdicio de alimentos en los países de ingresos medios y altos se asocian a menudo con el comportamiento del consumidor y con la falta de coordinación entre los diferentes actores en la cadena de suministro. Por ejemplo, las frutas y hortalizas con frecuencia se desechan porque no cumplen con los estándares comerciales de calidad. “Las que no alcanzan la perfección en su apariencia –a nivel de forma, color, tamaño o presentan defectos y/o golpes- son muchas veces rechazadas por los compradores”.

Por ello, la organización recordó que cuando se desechan frutas y hortalizas, también estamos desperdiciando otros los recursos como semillas, tierra, agua e insumos que se utilizaron para producirla, al mismo tiempo que la energía y la mano de obra empleadas para recolectarla, prepararla para su venta y transportarla hasta los mercados o supermercados.

La FAO recalca la gravedad del problema, en un contexto de sequías a nivel nacional y global, donde para producir una naranja ocupan hasta 50 litros de agua.



Pese a que las estimaciones son más en países de la zona europea o la región de América, el problema del desperdicio de alimentos no es exclusivo de los países de ingreso medio y alto.

“Durante mucho tiempo, se asumió que el desperdicio de alimentos en el hogar era un problema importante solo en los países desarrollados. Con la publicación del informe sobre el Índice de desperdicio de alimentos vemos que las cosas no son exactamente así”, se explicó en la presentación del informe 2021.

Con base en los estudios de alta confianza que la FAO tomó como referencia, en África, específicamente en Ghana, se encontró una similitud del desperdicio de alimentos en todos los grupos de ingresos: los promedios de desperdicio de alimentos eran de 80 kilos por persona al año en el grupo de ingreso bajo y de 86 kilos por persona al año en el de ingreso mediano y en el de ingreso alto.

Los datos de otras regiones, basados en otros estudios también citados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, muestra que los países de África con mayores índices de desperdicio por persona al año son Nigeria (189 kg, estimación 2017), Rwanda (164 kg, estimación 2011), República Unida de Tanzania (119 kg, estimación 2013) y Kenia (100 kg, estimación 2010).

En América Latina y el Caribe se encontraron siete puntos de datos en cuatro países –de 33 en la región–: Belice, Brasil, Colombia y México. La FAO recalcó la importante falta de datos señalando que no hay ninguna estimación correspondiente a los países del Caribe. Además, cuatro de los puntos de datos encontrados proceden de un único estudio en Belice, el único país que cuenta con varias estimaciones.

Todas las estimaciones que se pueden utilizar corresponden al sector de los hogares; por tanto, faltan muchos datos sobre el desperdicio de alimentos en el sector de la venta al por menor y en el de los servicios de alimentación en la región.

La cifra de México procede de un informe de 2019 en el que se combinaron análisis de composición del desperdicio medido directamente en hogares de tres estados y cinco municipios, y que se ajustó mediante datos nacionales sobre desechos sólidos en zonas urbanas. En él, los autores señalaron que es posible que se haya sobrestimado el desperdicio de alimentos debido a las pequeñas empresas y al vertido ilegal que realizan empresas más grandes en los desechos municipales de los hogares. Sin embargo, se desconoce la magnitud de este problema. Pese a las complicaciones ya mencionadas de cada recopilación de información, México ocuparía el segundo lugar en desperdicio de alimentos de los cuatro países analizados, con 94 kilos por persona al año, sólo por detrás de Belice, donde su región con más alto índice de desperdicio fue San Ignacio y Santa Elena (95 kilos por persona).

En Asia y el Pacífico, que abarca varias subregiones —Australasia, Asia Meridional, Asia Sudoriental, Asia Oriental y Asia Central—, se tiene un número elevado de puntos de datos. En todos los sectores, se encontraron 45 puntos de datos en 11 países. En 32 de estos puntos de datos corresponden al sector de los hogares, 9 al sector de los servicios de alimentación y 4 al sector de la venta al por menor. De acuerdo con las estimaciones, el total de zonas urbanas de China sería la de más alto desperdicio, con 150 kg por persona en un año (estimación de 2022); le sigue la ciudad de Jaffna, en Sri Lanka, con 118 kilos por persona al año (estimación 2016); Malasia con 112 kg per cápita anual (estimación 2013); y Australia, con 102 kg por persona en un año (estimación 2019).

Los datos para América del Norte están basados en un total de cuatro puntos de datos procedentes de dos estudios en dos países. En Canadá se encontró una estimación de los desechos en los hogares; mientras que Estados Unidos las estimaciones son para los tres sectores (hogar, servicios y venta al por menor) en un único documento (Organismo de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos, 2020). Ambos estudios generaron cifras a escala nacional tras agregar otros estudios localizados y ampliar los datos nacionales, según las cuales, los kilos de desperdicio de alimentos por persona en un año es de 79 kg en Canadá, y de 59 en EU (basado en los hogares); la información sobre servicios de alimentación y ventas al por menor en EU muestran un total de 64 y 16 kilos por persona, respectivamente.

La FAO recalcó un punto importante en la estimación de los desechos de los hogares en Estados Unidos, ya que ésta destaca por ser reducida. En algunas estimaciones anteriores y suposiciones comunes sostienen que la cantidad de desechos de los hogares del país es muy elevada, mientras que los datos de 2020 apuntan a una cifra por debajo del promedio mundial, pero entre las causas de esta diferencia de datos se ubica en que se ha diferido en cuanto a su metodología y alcance, y aunque los estudios del pasado cuentan con puntos fuertes, no están diseñados para hacer un seguimiento del desperdicio de alimentos a largo plazo.

“Aunque el nivel de desechos de los hogares del país está por debajo del promedio, el nivel de desechos procedentes de los servicios de alimentación es el más alto de todas las estimaciones de confianza alta de los servicios de alimentación. Esta gran generación de desechos puede ser un reflejo de que el estudio de Estados Unidos abarca la totalidad del sector de los servicios de alimentación de manera más exhaustiva que otros estudios. También puede reflejar el mayor consumo de comidas fuera del hogar, lo que aumentaría los desechos de los servicios de alimentación y disminuiría el desperdicio de alimentos en los hogares —siempre y cuando el resto de factores se mantuvieran iguales—”, se lee en el informe de la Organización.

Si bien es cierto que el desperdicio de alimentos en los hogares de los Estados Unidos está por debajo del promedio, los desechos conjuntos de los hogares y de los servicios de alimentación (123 kg por persona al año) son comparables o superan a los de otros países con niveles de desarrollo económico similares para los que existen estimaciones, como es el caso de Australia (124 por persona al año) o el Reino Unido (94 por persona al año).



“Cuando desperdiciamos comida, también desperdiciamos todos los recursos utilizados para cultivar, procesar, transportar y comercializar esos alimentos. La comida es mucho más que lo que hay en nuestros platos”, insiste Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Valeria González Cervantes | SIN EMBARGO

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