Editorial


Cuando el PRI se vio obligado a evolucionar

Cuando el PRI se vio obligado a evolucionar




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Febrero 24, 2020 17:37 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Editorial › Emmanuel Ameth Noticias

Electoralmente y sobre todo en el estado de Hidalgo, el PRI siempre la tuvo fácil: más que prepararse para ganar elecciones que su maquinaria le daba en automático, se dedicó a administrar triunfos, a repartir el poder para que cada época tuviera protagonistas que eran útiles en la medida de que eran redituables.

Esa especie de ’equilibrio’ provocaba que por ejemplo, si bien existía la figura de primer priista, se evitaba que fuera totalitario, como ahora sucede en el PAN, donde todo el partido y toda la estructura obedece a una sola persona -Asael Hernández-. Si había costos políticos, el relevo ya estaba listo para tomar las riendas.

Mucho tiempo ha pasado de que tuvieran la ventaja que en este momento tiene Morena por ejemplo, que es una máquina de ganar elecciones limitándose a inscribir el partido para que el logo aparezca en la boleta y poco más. Sin estructura, sin acuerdos, sin civilidad política, asumiendo las consecuencias de una lucha intestina que los fractura, les resta espacios, pero cuyo costo asumen no sólo porque no lo dimensionan, sino porque las victorias no les han costado.

De un año para acá, dejaron a la dirigencia encabezada por Erika Rodríguez y Julio Valera, presidenta y secretario general, respectivamente, una labor que les cuesta porque era desconocida: perfilar lo mejor del partido para ser competitivos, imponer reglas no como candados hacia los incómodos sino como un requisito universal, así como sortear las ausencias de quienes ven el barco hundido.

Pareciera que es cuando tienen todo en contra que se decidieron a sacar lo mejor del partido, que sin duda tienen, pero que eran silenciados: se daban incluso el lujo que con fuego amigo se minaran adversarios y provocaran derrotas que asumían como daños colaterales para bajar las aspiraciones de su competidor -interno- en turno.

Tuvieron que superar la soberbia que los obnubilaba pues saben que para competir, tendrán que hacer uso de su mejor activo, la gente, perfiles adecuados que siempre levantaron la mano pero que no podían ser escuchados.

El haber tenido todo sin merecer nada les pasó factura y seguramente el tener un cambio desde sus entrañas también les traerá buenos resultados pese al escenario que enfrentan pues incluso, la dirigencia actual se formó con la intención de asumir estas elecciones municipales, llevan un año preparándose y son los que van más adelantados en todos sus procesos e incluso ya cuentan con todos los escenarios en cada municipio, cuando el resto no sabe ni cómo se escoge el criterio para denominar perfiles masculinos o femeninos (por cierto, es la primera ocasión en la que la mayoría de los perfiles serán mujeres para su partido).

Si el PRI hubiera trabajado así desde hace tiempo, no estaría en el lugar que tiene hoy en la percepción ciudadana, fueron víctimas de sus excesos.

Así es la política en México, un partido nuevo, aplastante, hace todo para desaparecer mientras que el partido más viejo, pareciera que lo hace todo para renovarse.

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