La Hoguera

Emmanuel Ameth


Alfredo Rivera pagó 739 mil pesos pero quien perdió, fue Gerardo Sosa

Alfredo Rivera pagó 739 mil pesos pero quien perdió, fue Gerardo Sosa




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Febrero 17, 2020 03:40 hrs.
Política Nacional › México Hidalgo
Emmanuel Ameth › Emmanuel Ameth Noticias

Más de 15 años y 6 meses llevó el juicio promovido por Gerardo Sosa Castelán en contra de Alfredo Rivera por haber publicado el libro ’La Sosa Nostra’, mismo periodo en el que el impacto mediático de la obra acabó con no pocas aspiraciones del líder del Grupo Universidad.

El que se conoce como el juicio más largo en contra de un periodista estuvo lleno de irregularidades. Primero porque además de injusto, solamente se concentró en la figura de Rivera; después, porque la acusación fue ridícula: el ’daño moral’ se cuantificó en 16 millones de pesos, según la parte acusadora, porque gracias a dicha publicación, Sosa no obtuvo la candidatura del PRI a la gubernatura, la cual le arrebató Miguel Ángel Osorio Chong, además de agregar los gastos de sus abogados.

Si la acusación tuvo algo de cierto, entonces, Gerardo Sosa perdió más de 15 millones de pesos en un juicio que a todas luces le perjudicó, amén que la única candidatura que tuvo oportunidad de ganar fue cuando contendió de forma interna contra Manuel Ángel Núñez Soto, pues después, fue un mero aspirante.

Y Alfredo Rivera también perdió, pues descontando las regalías de la obra, fueron 600 mil pesos los que puso de su bolsa tras agotar todas las instancias legales, mismas en las que siempre tuvo apoyo de la prensa así como también de instituciones universitarias. El sueño que perdió sin embargo, ese lo dio gratis.

Fueron más de 5.6 mil días que el señor feudal de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) tuvo para desistir de la demanda y no lo hizo. Él no quería justicia, quería venganza. A Sosa le ganó el político de pueblo que lleva dentro y castigó su propia figura con su necedad.

Porque en la UAEH muchos podrán hablar de la transformación que hizo en la institución -a costa de muchas libertades, claro está- e incluso podrá jactarse que el tiempo que lleva en la misma ha conseguido resultados que el Gobierno de Hidalgo, por ejemplo, está a décadas de llegar.

Pero para muchos otros, la universidad creció a pesar suyo y la prueba más fiel de ello es que no tuvo la sapiencia de reconocer su error y llegó hasta las últimas consecuencias en un proceso que cada día que pasaba, hacía más famoso a Rivera y más vil su propia figura.

No se puede regresar el tiempo, y Gerardo Sosa perdió.

Lo que sí puede hacer el mandamás de la UAEH es dar su primer mensaje en concordancia con la 4T: puede buscar a Rivera y de menos, regresarle el monto de la sanción impuesta a éste. Poco o nada va a arreglar, ni siquiera puede pensar que vayan a aceptar su oferta, pero para alguien que aspira a la gubernatura y al que varias oportunidades le han sido negadas por la actitud tomada con el escritor, parece muy barato el costo. De esa forma, sería tal vez la primera ocasión en que se comportase de la misma forma que hace el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Porque no basta con ser el acérrimo enemigo del PRI en Hidalgo y que éste lo vea como su principal contendiente para la sucesión gubernamental, aún operando desde la sombra.

Necesita dar un mensaje en el que demuestre que ya no es el mismo del que habla el libro y que ha llegado a una madurez en la que es capaz de reconocer sus errores. Francisco Olvera, Osorio Chong, Marín Huazo, Vargas Pacheco, Israel Félix, Javier Baños y muchos otros más, se desligaron -en lo que pudieron- de su pasado feuhista.

No se puede seguir adelante si se vive en el pasado, ni aspirar a nuevos horizontes si se repiten los mismos errores que alguna vez lo sepultaron. Sólo superado el episodio y reconciliándose podrá pensar en la sucesión gubernamental y en dejar a la UAEH completamente autónoma, lejos de los intereses de quienes han prostituido todas las instituciones hidalguenses para hacerlas todas inoperantes y lejos también, de sus propias manos.

Si las nuevas generaciones toman lo bueno del líder universitario, lo suyo puede ser considerado legado; en cambio, si como hasta ahora, toman todas sus actitudes por igual, será un mero cacicazgo. De lo primero hay pocos ejemplos pero de lo segundo, Hidalgo está sobrado. Ya va siendo momento de que se meta en la cabeza que no es eterno y que nada nos llevamos.

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