Ni el PRI defiende a Peña Nieto


Poco a poco priistas mencionan abiertamente su desaprobación del expresidente

Agosto 14, 2019 22:19 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Político MX › Emmanuel Ameth Noticias

El nombre de Enrique Peña Nieto ’se juega’ en distintas canchas de la agenda pública nacional. Por el lado del PRI hay quienes creen o impulsan la idea de que está a punto de darse la vuelta a la página con la elección interna para renovar la dirigencia nacional; otros menos optimistas advierten que es apenas el inicio de un camino: el de cobrar cuentas pendientes. Poco a poco se revelan los personajes y sectores que abiertamente lanzan "fuego amigo" al político mexiquense.

El más reciente ejemplo ocurrió el domingo 11 de agosto en Sinaloa. Al emitir su voto en dicha entidad para elegir a la nueva dirigencia tricolor, Francisco Labastida Ochoa, excandidato presidencial hizo un diagnóstico que no dejó lugar a duda: Enrique Peña Nieto fue el peor presidente de los últimos dos siglos en México, ’por la tolerancia a la corrupción y los desaciertos, lo que sumió al PRI en su peor crisis desde la fundación del partido.

Aunque de perfil discreto y poco relacionado con alguna corriente, el también exgobernador sinaloense y exsecretario de Gobernación hace patente un sentimiento que permea en buena parte de los priistas desde el proceso electoral de 2018: responsabilizan al entonces presidente de perder la Presidencia, los nueve gobiernos estatales en disputa y quedar prácticamente desdibujados en el Congreso de la Unión.



Esto, lo ha expresado de manera por demás patente el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, cabeza visible de la corriente Democracia Interna. En el verano pasado, todavía con los humos de la jornada del 2 de julio, enviaba una carta a la dirigencia priista donde acusaba sin mayor decoro: “Peña y su gabinete son los principales responsables de esta debacle, como responsables son de abrir el partido a candidatos externos y de cerrar los espacios a la militancia; de imponer decisiones y candidaturas a placer, de promover cambios a los documentos del partido que atentaron contra las posibilidades democráticas”.



Esta abierta oposición al originario de Atlacomulco volvió a manifestarse en marzo de este año: rechazaban la propuesta para que se convirtiera en consejero político. “Que quede claro, Peña no sólo no puede ser consejero político, sino que debe ser expulsado del partido por el inmenso daño que le causó”, indicó la misiva dirigida a la todavía dirigente nacional Claudia Ruiz Massieu.



En la reciente campaña en busca de la dirigencia Ivonne Ortega, acusó que el expresidente de México seguía haciendo mucho daño al partido “por medio de influencias” de ciertos personajes y estructuras.


Es así que cada vez que algún priista señale que durante los años más recientes la cúpula tricolor se confundió “entre la hoja de vida académica y la experiencia política” lo que llevó a “funcionarios con altos grados académicos, pero sin el menor conocimiento” de la vida partidista, estaremos ante un claro opositor a lo que fue la gestión peñista.

Sin embargo, tal y como lo advierten columnistas y expertos de los pasillos de la sede de Insurgentes Norte, mientras en el organigrama aparezcan encumbrados personajes que tuvieron puestos relevantes o de peso en el sexenio 2012-2018, la mano de Peña Nieto seguirá más que vigente. Aunque ahora todo podría cambiar conforme avance la ruta crítica del caso Rosario Robles y la pregunta es ¿seguirá el respaldo?.


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