Colloqui

Samuel Schmidt


Finders keepers

Finders keepers


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Enero 24, 2019 15:53 hrs.
Ciudad Nacional › México Ciudad de México
Samuel Schmidt › Emmanuel Ameth Noticias

El dicho en inglés se refiere a que alguien puede quedarse con algo que encuentra, a menos claro está, que se sospeche la propiedad de lo encontrado.

Si usted se encuentra un billete en la calle lo más lógico es que se lo guarde porque es poco probable que encuentre a la dueña. Finders keepers.

Si usted se encuentra una mochila en un deportivo, lo más sensato es devolverla a la oficina porque la dueña seguramente irá a buscarla y posiblemente hasta haya señas de la propiedad en la misma.

Es poco probable que usted se encuentre, así como por casualidad porque iba caminando por ahí, con una fuga de gasolina, menos probable es que usted lleve consigo un bidón para recoger la gasolina que se encontró. Usted podrá decir que fue corriendo a su casa por el bidón después de encontrar la gasolina, pero eso es poco probable.

La segunda parte de la formulación es también muy problemática. Supongamos que usted se encuentra unas viandas en una ventana y decide tomarlas, resulta que usted es alérgico a uno de los productos en las viandas, así que decide demandar a quién elaboró la comida.

Supongamos que usted se encontró la gasolina y en medio de la operación de carga del combustible alguien prende un cigarro y se desata una conflagración, usted resulta quemado y algunos de sus familiares que lo acompañaban fallecen, usted decide demandar al gobierno porque falló para protegerlo del incendio.

Lo problemático de éstas hipótesis es que si usted tomó algo que no le pertenecía, aunque se lo hubiera ’encontrado’ y le pasa alguna consecuencia negativa, no solamente no puede ni debe solicitar y recibir alguna compensación, sino que puede ser castigado por haberse apropiado de algo ajeno, ya sea las viandas en la ventana o la gasolina. El nivel de la tragedia no puede ser usado como elemento de convencimiento para que usted sea compensado, ya sea una severa reacción alérgica o la muerte de un familiar.

Con frecuencia se habla del Estado de Derecho como si este incluyera solamente el respeto a las leyes, cuando en realidad empieza respetando a los demás, ya sea su propiedad o su integridad personal. De ahí se pasa al respeto a las normas, reglas y leyes.

El robo está penado por normas jurídicas y hasta religiosas. Uno no puede tomar algo ajeno, aunque sea controlado por el Estado simplemente porque vio la oportunidad propicia para hacerlo. El ducto de la gasolina estaba pinchado, así que me apresuré a recoger gasolina, porque resulta que la gasolina escasea. También la riqueza escasea y no por eso andamos robando a diestra y siniestra.

Debemos pasar a otro nivel. Supongamos que una persona no vio un bien y otro lo alerta o induce para llevárselo. Le dice, mira la puerta del auto esta abierta llévate la cartera que está adentro. En ese caso, ambas personas son culpables, una por ser autora intelectual y la otra por ser autora material.

Tan es culpable del robo de la gasolina quién pincho el ducto, cómo quién hizo saber que tal hecho sucedería, como los que se aprovecharon. Es una muy fuerte casualidad que 600 personas fueran pasando por ahí, con recipientes para recoger esa gasolina que de repente empezó a fluir. Ni el gobierno es responsable, mucho menos cualquiera de las fuerzas represivas que hayan estado presentes, porque aunque la fuerza debe tratar de disuadir que no se cometa un delito, la falla en la disuasión ni justifica a quién robo, y mucho menos justifica que se indemnice a las víctimas. Y la gasolina tenía dueño no estaba para que se la lleve quien quiera.

Cómo vemos el finders keepers en realidad es muy limitado y difícilmente puede aplicarse a casos de rapiña y mucho menos a los hechos que atentan contra el bien de la patria.

Imaginemos que el gobierno pone precio al daño provocado por el pinchazo del ducto, a la explosión consecuente, así como la atención médica a los heridos y los gastos funerarios de las víctimas y se los cobra, a los autores intelectuales, a los que invitaron al hurto y a los que quedaron vivos pero que reclaman una compensación. Eso además del castigo correspondiente por los varios delitos que confluyen en el hecho del robo.

No podemos permitir que esto se convierta en una democracia de cínicos y mucho menos que el gobierno caiga en los chantajes de aquellos que violaron la ley pero salieron perdiendo. Porque de suceder eso, se estará pisoteando el Estado de Derecho y con él la democracia.



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