Análisis contemporáneo

Irma Balderas


El desastre de la Reforma Energética

El desastre de la Reforma Energética




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Febrero 14, 2019 15:32 hrs.
Economía Nacional › México Ciudad de México
Irma Balderas › Emmanuel Ameth Noticias

La Reforma Energética fue un paso hacia atrás en la economía mexicana, reduciendo una de las actividades más productivas del Estado, de carácter estratégico y social, a una participación donde la IP vende a las paraestatales servicios a mayor costo y fijándose solamente en el aspecto lucrativo

El libro Reforma energética una trampa de subdesarrollo, del Dr. en Economía por la Universidad de Economía de Viena, Sergio O. Saldaña Zorrilla, desmenuza críticamente la reforma aprobada en 2013 y 2014; la presenta como una que resta soberanía energética a México, entendida ésta como la capacidad de autodeterminación sobre el uso de los recursos nacionales, perdiéndose la oportunidad de aprovechar al sector energético como palanca del desarrollo económico nacional.

Para Saldaña, representa la entrega de nuestro destino a intereses privados nacionales y extranjeros, no obstante que la producción petrolera de PEMEX por su importancia estratégica, por los ingresos millonarios que maneja en sus procesos de extracción, refinación y distribución, y por su participación en el Presupuesto de Ingresos de la Federación, representaba uno de los últimos bienes nacionales retenidos por el Estado mexicano después de 35 años de desmantelamiento y privatización de empresas productivas dictados por el neoliberalismo.

Especial atención pone a los efectos que la reforma tendría en la generación, conducción y distribución de energía eléctrica sobre los consumidores finales, porque a las empresas privadas que han incursionado en el sector no les interesa el bienestar nacional sino el incremento constante de sus utilidades y sus miras están puestas en proveer a otras empresas privadas y en sus ventas al gobierno.

En el sector minero se tienen las menores expectativas; se ha concesionado principalmente a firmas extranjeras, es el que menos recursos deja al país, paga sueldos miserables, una tasa impositiva de tan sólo 2 % y agudiza la pobreza en los sitios donde se instala, deteriora el medio ambiente con el derrame deliberado de sustancias tóxicas y la destrucción de reservas naturales.

Saldaña señala que la reforma se hizo sin siquiera contar con un estudio económico que sustentara la conveniencia y el interés nacional; asimismo, afirma que hay una debacle deliberada del sector petrolero provocada por la descomunal carga fiscal a PEMEX cuyos ingresos se usaron para sostener un excesivo gasto de operación del gobierno mexicano, sacrificando su capitalización a través de la creación de nuevas refinerías o el fortalecimiento tecnológico de las ya existentes y despilfarrando dividendos que bien pudieron incentivar el desarrollo productivo nacional.

A partir de datos y estadísticas basadas en documentos de los entes que regulan a estas instituciones, así como de un profundo análisis, Saldaña demuestra que no es necesaria la reforma, porque PEMEX y el sector eléctrico nacional podrían seguir produciendo sus bienes a bajo costo aprovechando su capacidad instalada que hoy está subutilizada.

La reforma es una trampa de subdesarrollo en ausencia de una Política de Estado, entendida ésta como una planeación económica de largo plazo (100 años) con metas en intervalos de 15, 30 y 50 años que permita redireccionar la economía nacional a partir de un consenso social real no de un ideario sexenal que pierde horizonte con esa periodicidad. En tanto, México incrementará su dependencia de los ciclos de la economía mundial y, más preciso, de la economía norteamericana, por ello, Saldaña insta a que esta reforma viciada y fallida de origen, sea abrogada.



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