Compañía de Teatro del Estado de Hidalgo: timo, fracasos y corruptelas de Olaf Hernández


Lo que se vendió a los actores como uno de los proyectos de mayor envergadura para la entidad terminó en engaños, penar, desvíos y abandono por parte del Secretario de Cultura en Hidalgo Olaf Hernández Sánchez

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Noviembre 18, 2019 03:15 hrs.
Cultura Estados › México Hidalgo
Emmanuel Ameth › Emmanuel Ameth Noticias

Vendida a los actores como un proyecto serio, de categoría, con proyección internacional y múltiples presentaciones, además de certeza laboral, la Compañía de Teatro del Estado de Hidalgo terminó como muchos de sus antecesores: presumido con bombo y platillo ante ciudadanía y autoridades, pero vacío y con poco compromiso por parte de los responsables de su impulso.

Porque el Secretario de Cultura de Hidalgo Olaf Hernández, terminó haciendo ’un Olaf’ dentro de la agrupación y ahora se debate entre su cierre o una continuidad ’por amor al arte’ por parte de sus integrantes, quienes no ven ningún tipo de respaldo pese a ser ’elenco permanente’.

El timo de la convocatoria y sus corruptelas

El titular de cultura, mismo que fue objeto de una misiva firmada por más de 200 personajes de la comunidad artística local para su renuncia, ya era conocido por usurpar funciones al autonombrarse Doctor (pese a ser Lic. En Derecho y tener una maestría en ITESM por convenio con gobierno estatal) incluso presumió durante su comparecencia ante el Congreso del Estado los grandes avances alcanzados con la compañía, mismos que difieren de la visión de quienes lo vivieron con cuerpo y alma.

Y es que el proceso de selección fue amplio, por lo que los actores nunca dudaron de su seriedad. Entre los requisitos se contemplaba carta de motivos, de compromiso para disponibilidad de tiempo y de residencia, currículum, solicitudes, entregando todo de forma personal; además de una semblanza con programas de mano de presentaciones, notas de prensa, invitaciones, títulos, reconocimientos y boletas en un archivo de hasta 20 cuartillas, mismo número de fotografías de estudio, fotos de presentaciones, y hasta 5 videos de los actores en escena independientemente de aquellos que fueran elaborados como presentación para ser tomados en cuenta. Eso sólo en la primera de tres etapas.

Sin embargo, rápidamente el elenco detectó que había irregularidades, toda vez que pese a que la convocatoria expresamente impedía la participación de funcionarios y de otros interesados que fueran sujetos de estímulos gubernamentales, al menos 3 actores ya laboraban en la Secretaría de Cultura además de trabajar también con Ricardo Martín, de la compañía Petit Teatro, quien junto con Selene Beltrán, coordinadora del Centro de las Artes, se encargan de la Compañía de Teatro -recibiendo también una remuneración por ello y siendo cercanos a Olaf Hernández-.

El proceso señaló como fecha de inicio el 1 de agosto y aunque se hizo un contrato temporal por 4 meses, se dijo que ello sólo se debía a su reciente creación pero que los integrantes eran parte del elenco permanente, por lo que al iniciar 2019 firmarían sus contratos definitivos, situación que no sucedió y de las que incluso se les pagó con un mes de atraso.

Los problemas en las presentaciones y el fracaso en la difusión

La carga de trabajo se efectuó con todo profesionalismo. Hubo dos meses para hacer todos los preparativos y ensayos y en los últimos dos, la idea era realizar 30 presentaciones… pero ello no se cumplió.

Ante la falta de difusión y muchos problemas logísticos para conseguir el espacio, contaron al menos 10 cancelaciones, por lo que sólo pudieron realizar entre 18 y 19 presentaciones; lo peor sin embargo, fue que pese a que la obra era dirigida a un público adulto, con tal de justificarse, los asistentes de Olaf -así los conocían- les dieron presentaciones no sólo en primarias y secundarias sino ¡incluso en preescolares! teniendo que hacer diversas adaptaciones al libreto y perdiendo parte de su esencia ya no tanto para que la obra fuera apreciada sino para que no causara polémica.

En espacios semivacíos donde los asistentes no pocas veces fueron acarreados de último momento por falta de difusión, solamente en el auditorio Cruz Azul encontraron una marca superior a los 150 asistentes, pese a que se les dijo que iba a ser un proyecto autofinanciable.

Incluso, el cierre de temporada que estaba planeado en Romo de Vivar se tuvo que cancelar porque unas horas antes se les dijo que se cruzaba con el encendido de árbol por parte del gobernador Omar Fayad en Pachuca y dejaron plantados a conocidos y familiares que querían verlos interpretar la importante actividad.

Humillaciones y vejaciones a la protagonista

Aurora Ramírez, quien hasta mayo desempeñó el protagónico de Abuela Cata de “Fotografía en la Playa”, narró las humillaciones y vejaciones de las que eran objeto además de las condiciones poco profesionales en las que les obligaron a trabajar.

La actriz lleva casi medio siglo desempeñándose profesionalmente como actriz y ha sido merecedora de premios nacionales por sus actuaciones además de otros reconocimientos, por lo que era a quien le correspondía ser la voz de las injusticias de las que eran objeto y por las que finalmente terminaron por hacerla a un lado de la peor forma.

“Nunca había sido tratada de esa forma. Cuando íbamos alas presentaciones nos metían a todo el elenco (12-14 integrantes) en una camioneta para viajar; llegábamos derrapando y todavía teníamos que hacer ejercicios porque estábamos entumidos por la incomodidad. Los funcionarios, cuando iban, viajaban más cómodos en otra camioneta, siendo máximo tres de ellos. Teníamos que auxiliar con el montaje de la escenografía o no nos alcanzaba el tiempo”, dijo Aurora Ramírez.

La actriz afirmó también que las comidas las hacían como podían y era una para todo el día. A veces les daban un plato con un poco de comida y otras hacían alguna parada en un Oxxo o similar para un agua y un emparedado que tampoco daba tiempo de calentar.

“Nuestros primeros pagos fueron con un mes de atraso y los últimos dos nos los dieron el 24 de diciembre. Era común el cambio de lugares para las presentaciones así como lo fueron las cancelaciones. Somos artistas, sabemos que tenemos que hacer sacrificios, pero incluso parte del vestuario o cosas como “un tinte” -interpretaba a una abuela- salían de nuestras bolsas. Literalmente fue amor al arte como nos entregamos y recordar nuestros pagos conllevaba molestias, malos tratos y discursos sobre que tenían que tomar de otros recursos de Cultura para poder entregarlos. Se supone que había presupuesto y siempre se padeció de lo mismo, incluso nos mostraban de dónde tomaban recursos para justificar los atrasos”, reveló.

Tampoco había reuniones de retroalimentación y aseguró que había ignorancia en aspectos muy fundamentales de las obras de teatro. Eran tratados como principiantes

Pese a todas las dificultades que enfrentaron, la Compañía de Teatro fue invitada por Mauricio Jiménez para abrir el festival Emilio Carballido en Veracruz, uno de los más importantes de la región centro del país. Días antes de la presentación, la incomodidad que causaba la actriz provocó que la sacaran del elenco y tuvieran que improvisar, en detrimento de la presentación de todos los compañeros.

Durante ese tiempo no sólo se careció de recurso, sino que les ofrecieron sólo 1 mil pesos por dos meses de trabajo y que ellos fraguaran los gastos que no eran absorbidos por la compañía veracruzana que los invitó. Profesores de Cultura con los que tuvieron contacto, también iban a buscar a los funcionarios para gestionar su pago, pues es algo de lo que se padece en toda la Secretaría presuntamente por darle otro destino a los recursos del erario.

Como cereza en el pastel, durante el festival Emilio Carballido tanto Ricardo Martín como Selene Beltrán permanecieron una noche en los separos de la policía municipal por hacer escándalo en la calle presuntamente en estado de ebriedad, incluso manejando en sentido contrario. Lo anterior, el pasado 26 de agosto, saliendo al día siguiente tras pagar multa y arreglarse con los oficiales.

Nunca fue notificada oficialmente de su baja e incluso se le impidió el acceso a las instalaciones para sacar sus cosas, toda vez que la gente de Olaf envió policías a por ella, de quienes recibió amenazas ante la burla de los funcionarios hidalguenses.

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